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La Coctelera

No maten al mensajero

Nació con el don de la risa y con la sensación de que el mundo estaba loco. Y ése fue todo su patrimonio.

28 Noviembre 2005

¡Ironía o muerte!

Es bien sabido que la razón fue la diosa benéfica (y a la vez -va en el cargo- sacrificial) de los ilustrados y los revolucionarios del s. XVIII. Tras un (quizá precipitado) mariposeo por internet, advierto que una nueva diosa, aun más poderosa y elusiva que sus hermanas,enseñorea el mundo de los blogs. Sí, hablo de la ironía.

Hoy, uno puede ser más o menos inteligente, más o menos agudo, más o menos brillante, más o menos profundo. Pero, si no eres irónico, no eres nada.

Las presunciones que hay detrás de la ironía son francamente idealistas: se asume que la etiología y el diagnóstico señalan la cura, que una revelación del encarcelamiento lleva a la libertad; en realidad, la ironía y la rebelión sarcástica no resultan liberadoras sino debilitadoras de la cultura sobre la que intenta influir. Tal como dice Edward Hyde: "La ironía sólo debe usarse como emergencia. Prolongada en el tiempo, es la voz de los encarcelados a los que ha llegado a gustar su propia celda".

Esto es porque la ironía, por divertida que resulte, cumple una función casi exclusivamente negativa. Es crítica y destructiva, sirve para limpiar el terreno; pero la ironía resulta singularmente poco efectiva cuando hay construir algo que sustituya a la hipocresía a la que desacredita.

(Cuando afirmo que la ironía es "negativa" no quiero decir que sea mala o perniciosa: sostengo que su función no es crear, sino destruir. Políticamente, la ironía puede equipararse a esos rebeldes que se levantan contra las dictaduras hispanoamericanas: extremadamente útiles y eficaces para derrocar –destruir- regímenes corruptos; pero lamentablemente incapaces de instituir -crear- un nuevo régimen más justo. La ironía infatigable acaba tiranizándonos.)

La ironía fatiga porque carece de sustancia. Los ironistas me parecen tremendamente divertidos para escucharlos en una fiesta; pero siempre me separo de ellos como si me hubieran practicado varias intervenciones quirúrgicas. Ante la sofisticación sardónica, uno termina sintiéndose no solamente vacío sino casi oprimido.

La razón por la que nuestra ironía cultural dominante es a la vez tan poderosa y tan poco satisfactoria es que resulta imposible que un ironista "se defina". Cualquiera que tenga la desfachatez herética de preguntarle a un ironista qué es lo que piensa en realidad termina siendo calificado de ingenuo, de histérico, de mojigato. Eso es lo opresivo de la ironía: su capacidad de inhabilitar la pregunta sin que importe su contenido.

Pero hay (a mi entender) un aspecto mucho más grave del ímpetu irónico. Recuerdo que hace unos años leí la autobiografía de Elias Canetti. En ella, relata una conversación que mantuvo con Hermann Broch. Éste, tras la lectura de la novela de Canetti "Auto de fe", le recriminaba a su autor: da la impresión de que no tratas de combatir la estupidez humana; da la impresión de que "castigas" al hombre por su bajeza. Esa es la impresión que acaban causando los ironistas de guardia.

Nada más descorazonador que aquellos que asumen la función de combatientes intachables de la ignorancia, la maldad y la idiotez . Pretendidamente abrumados por ellas, pero íntimamente encantados con su papel de fustigadores de la general estulticia. Ya nos previno Sánchez Ferlosio de la importancia de desenmascarar a aquellos que se regocijan en "cargarse de razón" frente a la burricie humana.

La divertida, la necesaria, la irrenunciable ironía es (ay, sabemos muy bien qué) otra cosa .

¿Qué tiempo es éste
en que una conversación
es casi un crimen
porque entraña
tantas cosas explícitas?
P.C.

servido por pa-habernos-matao 11 comentarios compártelo

11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

tognaco

tognaco dijo

Killo, tú estás desaprovechao, te lo digo de verdad :-)

3 Diciembre 2005 | 01:33 AM

Neurótico

Neurótico dijo

Joé: lo mismito que me dice mi vecina cubana. Una comadre madurita y contundente. Claro que ella lo dice con otra intención... :-o

4 Diciembre 2005 | 11:34 PM

Cynthia

Cynthia dijo

Te copio el comentario que te dejé en mi post. Besos y gracias por la pasada.

Neurótico (aquí recibimos al mensajero con las alas abiertas) conocemos a las personas por las palabras que diseminan en el espacio, que al final son sus propias huellas.

5 Diciembre 2005 | 03:16 AM

engelson

engelson dijo

Pues no se que decirte, yo lo que veo es una gran falta de ironía en algunos blogs, que se toman demasiado en serio su papel de "creadores de opinión" (hay algunos ejemplos flipantes de ésto). En el equilibrio está lo que a mi me gusta leer, pero supongo que en eso estamos de acuerdo todos.

5 Diciembre 2005 | 09:23 AM

Nocturna

Nocturna dijo

Reconozco que un poco de ironía gusta
y un mucho de ironía daña,
como sucede con todo
el abuso es pernicioso
todo en su justa medida enseña.
Aun así estoy de acuerdo con engeson
Un saludo de.....Noc_

5 Diciembre 2005 | 02:29 PM

Neurótico

Neurótico dijo

Cinthya,

Hombre, árbol de imágenes,
palabras que son flores que son frutos que son actos.

(Gracias)

5 Diciembre 2005 | 05:30 PM

Cynthia

Cynthia dijo

Y los frutos, como los actos, continentes de la semilla.

Gracias a tí.

5 Diciembre 2005 | 06:43 PM

Neurótico

Neurótico dijo

engelson y Nocturna,

La ironía y la crítica son armas tan divertidas como útiles. Creo que se nota que me gustan (a veces pienso que se me nota demasiado). Sin embargo -me gustaría profundizar en otro momento en el tema-, creo que no se advierte suficientemente que se trata de un arma de doble filo (perdonad el tópico).

Cuando ironizas y lo devalúas todo, tu propio discurso acaba siendo devaluado. Explicándolo gráficamente: si comienzas a mearte encima de todo, acabas poniéndote perdido a ti mismo.

Hablando más en serio, cuando algo está enfermo o es pernicioso, es necesario saber dónde está el mal. La crítica y la ironía son imprescindibles porque sirven como diagnóstico. Sin embargo, el diagnóstico es inútil si no va a compañado de una terapia y de una cura. Y ahí la ironía y la crítica son impotentes -un enfermo de cáncer quiere saber qué le ocurre exactamente; pero lo que le urge es que le digan cómo puede curar su enfermedad-.

Vivimos en una sociedad enferma en muchos sentidos. Pero sobran diagnósticos y faltan terapias. Sobran críticas y faltan proyectos constructivos.

Sin duda, es más fácil, más cómodo, más higiénico apartarse y mostrar la camisa impoluta -señalando con presunción y desprecio la porquería- que remangarse e intentar limpiarla.

(Por cierto, engelson, ponme al tanto de esos "flipantes" ejercicios de onfaloscopia, que quiero reírme un rato...)

5 Diciembre 2005 | 09:07 PM

Escipion

Escipion dijo

Bueno...

Ya decia yo que debia existir un lugar para la Ironia, por eso aprecion ironicman

http://www.lacoctelera.com/escipion

Un Saludo desde Murcia

8 Diciembre 2005 | 11:04 PM

Cynthia

Cynthia dijo

¿Qué tiempo es éste
en que puedes conversar desde el alma
sin mirarse las caras
y resonando en la verdad?

Mensajero: verdadera y sinceramente estoy com-pren-diendo, porque sé que tu también lo haces en el sentido más profundo, aquél que sólo puede develar el lector.

9 Diciembre 2005 | 02:38 PM

Pianista en un burdel

Pianista en un burdel dijo

Brillante reflexión.

Yo mismo he padecido ironitis aguda durante mucho tiempo, hasta quedar sencillamente agotado.

Creo que el auge de la ironía se debe, en gran parte, a que es la más simple de las figuras retóricas, cualquiera puede utilizarla. (Aunque la mayoría de sus adeptos ni siquiera aciertan a definirla.)

Saludos.

17 Enero 2006 | 09:59 AM

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